Parecían unos meses tranquilos los de esta lluviosa primavera, alegría en los campos, aunque no en todos, ahora por el exceso de agua. Pero llego el verano y esta vez de récord, magnifica excusa para empezar a disputarle al monte y a los que allí viven, la titularidad de los terrenos.

En algunos lugares dicen los rumores, ya no quedan tierras para seguir aumentando los cultivos en otros dicen no les dejan sacar provecho como se hacía antes, por ahora estar protegidos. Por lo cual hay que desprestigiarlos, quitarles su razón a toda costa y que mejor y barato, que destruirlo con el fuego.

En otros lugares el gran control de los precios del producto agrícola y ganadero, por las grandes corporaciones y las pésimas y nefastas políticas agroganaderas, siempre acompañadas de subvenciones, estan cambiando el mosaico natural de nuestra región. Lo que hace unos años era dorado en nuestras llanuras de labor ahora se torna verde falso y nada natural debido a los muros verdes de las espalderas y lo que antes eran bosques verdes, van tornándose a marón, gris y negro en un paulatino deterioro, a veces sin retorno.

Pero hasta cuando no nos daremos cuenta de que las especies que habitaban esos lugares y que son un muy buen indicador de  de la biodiversidad y de la calidad ambiental, estén sucumbiendo o desapareciendo y con ellas una parte de este frágil y agredido medio. Hace unos días ha salido a la luz una denuncia de los guías ornitológicos pidiendo medidas para paliar esto. Una cuestión que esta en boca de asociaciones, agentes de medio natural y de todo aquel que este en contacto con los campos y montes de nuestra región, incluidos agricultores, ganaderos y colectivos como los cazadores y los pescadores.

Pero como luchar contra esta problemática y por el equilibrio de los distintos hábitats de nuestra región. Animales como la cabra montes o el desmán en el norte de Extremadura, estan prácticamente desalojados de sus lugares, metidos en zonas de reserva como ya hicimos con los indios, en la expansión del hombre blanco por Norteamérica. Aves de amplios territorios como las esteparias reducidas a pequeños núcleos en los cuales ya se estan plantando cultivos incompatibles con ellas.

Cuando nosotros la especie predominante estamos habidos de terrenos y aguas, para  todo tipo de fines y a cualquier precio, sin pensar para nada en el futuro de nuestra tierra y solamente en la cuenta bancaria, los intereses comerciales y el poder. El cambio se sigue produciendo, los incendios de Gata el pasado verano y los de La garganta de Los Infiernos de este verano, al igual que muchos de los habidos anteriormente en Hurdes, Villuercas, Tentudía y los que vemos cada día en las noticias en otras comunidades autónomas o en Portugal. Tienen siempre el RUM, RUM de la posible utilización de estos tras los incendios, pero claro esta con otro uso, ya que lo que valía la pena de ellos ha desaparecido  arrasado por las llamas. Que fácil es ahora solicitar nuevas plantaciones de cerezos y almendros, nuevas posibles construcciones o la inclusión de obras publicas de dudoso uso.

Ya vimos el mercadeo de la madera forestal quemada, la proliferación de construcciones para segunda vivienda y los nuevos usos que transforman unas tierras no preparadas para ello.

Todo el mundo pierde se dice de estas desgracias, pero al final la culpa es de Medio Ambiente, contra los que chocan los distintos colectivos como los agricultores, los ganaderos, los cazadores, los pescadores y poblaciones enteras que en muchos casos son manejadas con promesas, poco sostenibles, legal y económicamente. Aunque siempre rentables en otros oscuros aspectos, para los que los manejan. Pero siempre repitiéndose hay que luchar contra la protección, siempre existe esta escusa “ya no vas a poder hacer lo que hacías antes”. Estamos tan acostumbrados a verlo que ya es recurrente y siempre por lo mismo, la opresión desmesurada del medio, o sea el más débil y con menos armas para luchar.

Osos, lobos, linces, cabras, algunas aves y pequeños mamíferos, anfibios e insectos, así como la flora y los bosques van desapareciendo o casi debido a esta presión sin sentido. Pero lo difícil de entender es la critica hacia la recuperación e implantación de legislaciones que cuestan miles de millones de €, para restablecer un equilibrio, por parte de aquellos que han colaborado o simplemente causado esa desaparición, pero que no dudan cada año en muchos caso gastar miles de € en soltar conejos, perdices, etc, para poder matarlas unos días más tarde. Somos quizás tontos hasta la extenuación o simplemente nunca pararemos en este afán por predar con alevosía, todo lo que nos rodea.

No pretendo ser yo quien tenga que dar lecciones a nadie, de como tratar los campos y montes que les dan de comer y con los cuales se ganan la vida, pero debemos encontrar una formula mixta, para que sigamos pudiendo vivir de nuestra tierra todos, sin destruir todo lo que nos diferencia como región y es tan apreciado fuera de nuestras imaginarias fronteras. Ya que en una región como la nuestra solo nos queda pensar en el futuro, potenciando nuestros productos de excelente calidad, tanto ganaderos, como agrícolas y vincular esto a una demanda creciente de producción natural y vinculada a espacios protegidos y singulares. Espacios como los que ya tenemos y que son tan solo un 33 % de nuestra región.

Pero ya se sabe, que siempre habrá alguien que siga utilizando nuestro empeño por naturalizar o dejar estar en ciertos lugares, para hacer suyo el refrán de “A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES”

Creo que las imágenes le darían fuerza a este escrito y tenía pensado ponerlas, pero estoy tan cansado de verlas y representan algo tan poco defendible que hoy me voy a permitir no ponerlas, en este caso creo que con las palabras sobra.

Adolfo García